Durante las sesiones de formación, a menudo surge la pregunta de si existen diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta a la seguridad. Durante mucho tiempo, respondí que era difícil extraer conclusiones, ya que la mayoría de las profesiones estaban ocupadas predominantemente por un solo género. Esta situación está cambiando.
El oncólogo Christopher Wallis, de la Universidad de Toronto, explicó a Scientias.nl que actualmente hombres y mujeres están representados de forma más equilibrada entre los cirujanos. Al comparar su rendimiento, los resultados no resultaron favorables para los hombres.
Las cirujanas obtienen mejores resultados
El estudio analizó 25 especialidades quirúrgicas, desde cirugía cardíaca y renal hasta intervenciones de rodilla, comparando procedimientos de complejidad similar. Los resultados son significativos. Las cirujanas no solo presentan mayores tasas de éxito —algo que ya se había observado—, sino que esta ventaja también se extiende a los resultados a largo plazo.
Hasta un año después de la intervención, las operaciones realizadas por cirujanos varones muestran entre un 6 % y un 8 % más de complicaciones. Aún más relevante es la diferencia en las tasas de mortalidad: las intervenciones realizadas por cirujanos varones presentan hasta un 25 % más de mortalidad en comparación con las realizadas por sus colegas mujeres. Las causas subyacentes de esta diferencia aún no han sido plenamente investigadas.
No hay diferencia en conocimientos ni en habilidades técnicas
La importancia de la comunicación y la toma de decisiones
La neuropsicología como explicación
Más allá de este estudio, diferencias similares también se observan fuera del ámbito médico. La neuropsicología indica que los cerebros masculinos y femeninos no difieren de forma significativa en términos de inteligencia. Lo que sí varía es su organización funcional: los cerebros masculinos tienden a presentar una mayor densidad de células, mientras que los cerebros femeninos muestran una mayor conectividad entre ellas.
La diferencia clave reside en la forma en que se comunican estas células. Los cerebros femeninos funcionan más como una red, lo que favorece un pensamiento orientado al contexto. Los cerebros masculinos tienden a centrarse más en el objetivo. Dicho de forma sencilla: los cerebros masculinos priorizan la esencia y el objetivo, mientras que los cerebros femeninos priorizan la consecuencia y el efecto.
El paralelismo con la ciencia de la seguridad
Y es precisamente ahí donde la ciencia moderna de la seguridad pone el foco: no solo en cómo trabajar de forma segura —las normas—, sino también en el porqué y en el contexto global. Primero consulta y comprender, después ejecutar. Primero pensar, después actuar.
La lección práctica: Un profesional varón —ya sea cirujano, especialista en seguridad o responsable de equipo— puede alcanzar el mismo nivel de rendimiento, siempre que dedique el tiempo necesario a comunicarse de forma eficaz, alinear decisiones y atender las señales del entorno. En otras palabras, la seguridad comienza con la comprensión y la visión de conjunto, y estas se construyen de manera compartida.
Fuentes: Wallis, J.D. ea 2023 “Surgeon Sex and Long-Term Postoperative Outcomes Among Patients Undergoing Common Surgeries” – JAMA
Daalmans J.M.T., 2011, De Breingids, Boom
