Estrés agudo y estrés latente

Este blog explora cómo surge el estrés en nuestro cerebro, las distintas formas que puede adoptar y las consecuencias que se derivan de ello. En esencia, el estrés es beneficioso: nos ayuda a responder mejor a nuestro entorno y estimula el rendimiento.

Sin embargo, los retos que nos plantea la vida parecen no tener fin. Nos exigimos cada vez más a nosotros mismos y, al mismo tiempo, disponemos de menos momentos de descanso. Como consecuencia, el estrés ha dejado de ser únicamente estimulante para convertirse también en perjudicial.

Para las organizaciones, esto se traduce en un aumento de los costes laborales. Junto con la inseguridad social, el estrés se ha convertido en una de las principales fuentes de costes organizativos evitables.

Dos tipos de estrés

Aquí definimos el estrés como una respuesta a un pensamiento o a un estímulo que aumenta nuestro estado de preparación y nuestro nivel de alerta. Distinguimos entre estrés agudo y estrés latente. El estrés agudo dirige nuestra atención hacia un estímulo concreto, como un peligro. El estrés latente nos prepara para una posible presión.

Normalmente reconocemos el estrés agudo, ya que identificamos el factor estresante. En el caso del estrés latente, la respuesta es más sutil y, por lo general, inconsciente. Nos volvemos más alertas y sentimos una cierta inquietud. Esto ocurre de forma tan sutil que, a menudo, apenas somos conscientes de ello.

Hormonas del estrés

El estrés agudo comienza con la liberación de la hormona adrenalina en el torrente sanguíneo, lo que a menudo se describe como “una descarga de adrenalina”. Está diseñado para actuar con rapidez. Si el factor estresante persiste porque el desafío continúa, también se libera la hormona cortisol. La adrenalina se descompone rápidamente; al cabo de unos dos minutos, su efecto prácticamente ha desaparecido. El cortisol, en cambio, tiene un efecto más duradero, con una media de aproximadamente 75 minutos.

El estrés latente funciona de manera diferente. En este caso, solo se puede medir un ligero aumento del cortisol, pero este se mantiene durante periodos prolongados, desde horas hasta semanas, debido a la liberación continua de pequeñas cantidades. Un nivel elevado de cortisol en sangre durante un periodo prolongado es perjudicial para el cerebro y puede provocar agotamiento.

Un poco de estrés puede resultar gratificante

El aumento de la producción hormonal se produce de forma inconsciente. No siempre lo reconocemos en nosotros mismos. Estamos tan centrados en el estímulo que nuestra propia reacción pasa desapercibida.

A nivel organizativo, el estrés puede provocar un aumento de la productividad a corto plazo, lo que beneficia al sistema. El estrés hace que nuestro “motor” funcione más rápido, lo que implica un mayor consumo de energía. Al mismo tiempo, se libera dopamina, generando una sensación agradable.

Trabajar intensamente provoca fatiga, pero también una mayor sensación de satisfacción. Incluso a nivel individual, el estrés puede tener un efecto ligeramente gratificante.

Medición del estrés

Dentro de Brain Based Safety, antes de iniciar una iniciativa de cambio solemos realizar una encuesta sobre el comportamiento en el trabajo. Lo que destacan los resultados de estas mediciones es que el estrés latente, causado por la carga de trabajo, ha aumentado en los últimos años en casi todos los países en los que llevamos a cabo estas evaluaciones.

Una economía próspera genera un alto volumen de trabajo, especialmente cuando existe escasez de mano de obra. Se nos exige hacer más con menos personas. Esta presión operativa por el rendimiento se refleja claramente en los resultados.

Absentismo por enfermedad

Uno podría preguntarse: ¿dónde está el verdadero problema? Un nivel elevado de cortisol durante un periodo prolongado provoca efectos estructurales, como fatiga crónica y deterioro cognitivo. Como consecuencia, se observa un aumento continuo del absentismo por enfermedad en muchos países occidentales.

Los servicios de salud laboral indican que las afecciones relacionadas con el estrés han incrementado las tasas de absentismo por enfermedad en un 50 % en los últimos 20 años. En Estados Unidos, los costes asociados se estiman en cientos de miles de millones de dólares anuales.

El efecto del estrés regresa como un boomerang: lo que inicialmente tiene un impacto positivo en la producción se convierte progresivamente en un importante factor de coste. Además, debido al absentismo por enfermedad, las organizaciones también pierden el control sobre su capacidad operativa.

Sesiones Toolbox

La reducción del estrés es actualmente una de las formas más eficaces de gestionar tanto los costes laborales como el proceso productivo. El mayor desafío es que el estrés latente resulta difícil de detectar, tanto para las personas implicadas como para su entorno.

Un enfoque eficaz consiste en reforzar la capacidad de autocorrección de los equipos. Además de una carga de trabajo adecuada, los compañeros pueden ayudarse mutuamente a no perder el rumbo. Esto ha demostrado ser una forma eficaz de reducir el estrés.

Con este objetivo, hemos desarrollado una serie de sesiones toolbox que pueden aplicarse dentro de los equipos. Con ello, buscamos contribuir a una mayor conciencia del estrés relacionado con el trabajo y a su reducción

Juni Daalmans
December 2025

Scroll al inicio